Dominique A. El coraje de las aves. #VDLN 138.

Peatonal o con cucarachas de acero, la imagen del infierno se representa en estas fechas en forma de paseo por la Gran Vía madrileña. Ruidos hirientes, luces que apuñalan, empujones, gritos… Miles de seres caminando apresurados sin otro destino que los atestados pasillos de unos grandes almacenes. No hay lugar en el mundo en el que uno alcance a sentirse más solo que entre el frenético bullicio de una gran ciudad en plena campaña navideña. Nunca tanta gente significó tan poco. El peso de un tiempo hostil te aprisiona contra el empedrado de las aceras, recluyéndote en un vacío cruel, absoluto, temeroso. Todos sobran porque todos faltan. Felicidades obligatorias, risas forzadas, alegrías por decreto del almanaque. El cercano cumpleaños de quien expulsó a los mercaderes del templo, convertido en irremplazable aditivo para una esclavista cadena de consumo. Loterías, El Corte Inglés o ese monumento a la existencia low cost que rotulan como Primark. Aparcamientos repletos, paisajes urbanos que no dicen nada, por su identidad con cualquier otro, de cualquier lugar, a cualquier hora de la noche o la mañana.


No hay hueco para la pausa, todos se ignoran olvidando su condición animal, mientras esquivan al pobre indigente que sobre el suelo se cubre con una manta. Dónde quedó el instinto primitivo que sugiere oler, lamer o tocar a los de nuestra misma especie. Algo habrá hecho, parecen suponer a la pasiva espera de que otro lo remedie. Qué venga Cáritas, y así transformamos en chantaje celestial lo que debiera exigirse como justicia humana. Qué alguien haga algo, pero quién, si aquí se exterminó la vida. La vieja trampa, ignorar lo próximo con la justificación de lo remoto; desatender al individuo en su unidad con la excusa de la categoría genérica. Cuánto mola defender los derechos humanos, siempre que pillen lejos y no salpiquen mucho nuestra impoluta ropa de gente guapa. Venga va, una exposición, un manifiesto, un informe técnico o tal vez un viaje a Estrasburgo para que la Unión Europea de Mercaderes Sin Escrúpulos emita una inútil declaración de voluntades falsas. Qué solidarios, qué alternativos y qué repleto el ego por aquello de sentirnos ajenos a la masa. Cómo si el pensamiento humano hubiera concebido mayor vulgaridad que la memez extrema de creerse diferente.

Del PP, del PSOE, de Ciudadanos, de Podemos, del PNV, de ERC o del PACMA, que más da. Todos se imaginan distintos, cuando todos se comportan iguales. Todos conservan su hueco en esta farsa. Todos aspiran a más. Ellos solo luchan por un poder que una vez alcanzado los convertirá en ideńticos a los que les predecedieron, en virtud de esas razones sin razón que se dicen de Estado.

Ya en la plaza de Callao, arboles sin pájaros, calles sin gatos, hombres y mujeres carentes de alma, a la captura de cualquier cosa que admita precio. Como diría Sabina, ruido, mucho ruido y... poco más.

Foto: Rafa Hernández
En pleno tránsito hacia la calle de la Luna, una voz amiga me devuelve a lo terreno:

– Alegra esa cara hombre, que ya casi es Navidad.

Sin alcanzar a conocer la causa, aterriza en mi mente un precioso himno de Dominique A, una especie de una oración laica, convertida en pieza de culto de mi fonoteca particular: Rendez-nous la lumière. Sí, devuélvenos la luz, devuélvenos la belleza del instante. Que el mundo era precioso hasta que lo arrasamos. Tanto si la madre se halla en lo cierto y existe algún Dios, como si triunfa mi enfermiza incredulidad ante casi todo lo que no pueda demostrarse con la lógica de las matemáticas, seas lo que seas, devuélvenos la luz.

Vemos autopistas, hangares, mercados;
grandes señales rojas y estacionamientos atestados.
Vemos paisajes que no expresan nada,
que todos se parecen y que no tienen fin.

Devuélvenos la luz, devuélvenos la belleza.
El mundo era muy bello y lo arrasamos.
Devuélvenos la luz, devuélvenos la belleza.
El mundo era muy bello y lo arrasamos.

Vemos rayos llenos de bestias congeladas,
los temores listos para masticar con nuestros dientes ensangrentados.
Vemos la escritura blanca de apilados años.
Cada día es domingo, cada día se cierra.

Devuélvenos la luz, devuélvenos la belleza.
El mundo era muy bello y lo arrasamos.
Devuélvenos la luz, devuélvenos la belleza.
El mundo era muy bello y lo arrasamos.

Saboreamos la mentira piadosa de los cielos reglamentados.
Tantas vidas sacrificadas por el cristal que roe.
Vemos humos altos, nubes endemoniadas.
Lluvias anaranjadas y malvas que dan besos horribles.

Devuélvenos la luz, devuélvenos la belleza.
El mundo era muy bello y lo arrasamos.
Devuélvenos la luz, devuélvenos la belleza.
El mundo era muy bello y lo arrasamos.



Esta historia termina mal, seguro. Espalda contra espalda, hasta que ya no somos capaces de encontrarnos. Yo no daría mucho por nuestra piel. Salvo que adquiramos el coraje de los pájaros (Le courage des oiseaux), diminutos, débiles, pero desafiantes con su cántico ante el viento helado…

¡Dios, que esta historia termina mal!
Nunca imaginamos lo fácil
que una historia puede terminar tan mal
cuando comienza tan bien.
Sin embargo es fácil de imaginar.
Vemos un día las razones para amar,
perdidas en alguna parte en el tiempo.
Mil tristezas emanan de momento.
Entonces, quién sabe lo que nos pasa en la cabeza.
Puede ser que nos acabemos cansando.
Si solo tuviéramos el coraje de las aves
que cantan en el viento helado…

Giramos espalda contra espalda
hasta que en el silencio ya no nos vemos.
Si este es el modo en que continuamos
yo no daría mucho por nuestra piel.
Entonces, quién sabe lo que nos pasa en la cabeza.
Puede ser que nos acabemos cansando.
Si solo tuviéramos el coraje de las aves
que cantan en el viento helado...



Coincido con quienes opinan que en francés hasta el rock suena a chanson. Lo ratifican los temas que hoy les obsequio. Para l@s que no conozcan a este músico de Provins que hace poco publicó una excelente novela (Regresar, Alpha Decay, 2013); les dejo un corte que grabó junto a Yann Tiersen. Igual así lo reconocen. Toda una rareza en el adalid de los textos en la lengua de Astérix, frente a la colonización cultural anglófila. Como siempre el arte se transforma en el último refugio de l@s que no cabemos, en el medio más seguro de aislarse del mundo, así como de penetrar en él que diría Goethe. Un oasis entre la suciedad maloliente de tanta basura acumulada.



Uff. Lo que da de sí el paseo de un alma herida por el centro de Madrid. Disculpen la extensión y las molestias. Espero que al menos les guste la banda sonora. Feliz #VDLN, feliz semana. Aunque a veces cueste... salud y libertad.

PDT: lamento si las traducciones no son del todo exactas, solo llevo unos meses estudiando francés en plan autodidacta (el idioma, obviamente) y así de oreja no resulta sencillo para un novato. Ni que decir tiene que quedo abierto a cualquier corrección que asumiré agradecido.

Para ver las reglas y las canciones propuestas por el resto de participantes en este juego de blogs, pulse el botón. 




Comentarios

  1. No lo conocía la verdad pero esta bastante bien. Gracias

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  2. Precisa descripción del paisaje navideño, que año tras año se repite. ¡Hala a tragarlo con mazapán y aguardiente!. Espero que no se nos indigeste.Gracias por tu bonito escrito y feliz semana

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    1. Esperemos que el aguardiente (pacharán en mi caso) eche un mano. Feliz semana.

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  3. Al menos no es música anglo-sajona, un poco de aire fresco entre tanta multitud. Me ha gustado tanto la entrada como la música. Feliz semana.

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    1. Hay vida y muy buena más allá del mundo anglosajón. Feliz semana.

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  4. Creo que 'pasear' (es un decir) por el centro de Madrid en estas fechas te produce el mismo efecto que a mi por Sevilla en navidad, o en semana santa (que es otra feria)...
    Admiro tu capacidad para contar estas cosas así. Feliz semana

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    1. Imagino que debe ser algo similar, aunque me temo que en semana santa os lleváis el premio gordo. Feliz semana.

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  5. Es cierto, el rock francés suena a rock chanson. Lo mismo habría que inventar una 'navidad chanson' para evitar todo el malestar que comentas en tu post.

    Feliz #VDLN

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    1. El solsticio-chanson parece una buena idea. Feliz semana.

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  6. Cualquier ciudad es Madrid... aún recuerdo toda esa locura. Los otros días justamente contaba cómo eran los "horarios" en Buenos Aires para estas fechas y me miraban como si apenas bajara de un plato volador!
    Por lo que a mí respecta, nada que disculpar, tus palabras me han gustado tanto o más que la música... y me quedo con esta frase que me impactó "Todos sobran porque todos faltan."

    Buen fin de semana... un beso.

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    1. Buenos Aires, Madrid, Sevilla, Barcelona, París... supongo que será igual en todos sitios. Las ventajas de la globalización. Gracias por tu comentario. Feliz semana. Besos.

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  7. Me ha encantado pasear por Madrid desde mi casa, a mi no se me ocurre acercarme en estas fechas por allí, bastante tengo con visitar la plaza Cervantes aquí en Alcalá algún día...
    La música suena genial. Feliz semana.

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    1. A mi de mi motivo tampoco se me ocurre, pero no tuve otro remedio. Me alegro que te guste la música. Feliz semana.

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  8. Sera que vivir en una ciudad pequeñita, que a las 7 de la tarde no hay nadie en las calles del centro, hace que esas imágenes de adornos y calles llenas de gente pues me llame la atención, y no me agobien. Buena semana!!

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    1. Esa suerte que tienes. De todos modos, para tú tranquilidad, supongo que mi modo de ser también pondrá algo de su parte. Ya no te puedo desear buena semana que casi me cuelo en la otra. Gracias por comentar.

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  9. no me disgusta como suena, e incluso me atrevería a decir que lo he escuchado alguna vez....jeje, feliz semana

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    1. No es muy conocido por aquí. Ya se sabe que tiramos más a lo anglosajón, pero tampoco es un perro verde. Ha actuado en Primavera Soound, en Radio 3, e incluso hizo una minigira de presentación con su último trabajo. Gracias por comentar

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