Coque Malla. El último hombre en la Tierra. #VDLN 111.

Vivimos días convulsos. Parece que al fin se aproxima el enésimo cambio. Empezamos hace mucho, con aquel "habla pueblo habla" de un tal Adolfo Suárez que quedó en nada y que, a golpe de tricornio y de Borbón, a poco nos devuelve al infierno uniformado. ¡Se sienten coño! Menudo susto, pero qué esperábamos de quien venía de ejercer con entusiasmo la jefatura nacional del movimiento.

Y luego plantamos el culo ante el televisor...


Nos ilusionamos con el "hay que cambiar" del ahora multiconsejero Felipe González. Qué bochorno. Tuvimos que echarlo entre roldanes y barrionuevos, entre cuarteles de la benemérita que costaban más que ese mausoleo a la barbarie llamado Valle de los Caídos y pistoleros a sueldo del Estado, secuestrando, torturando y asesinando bajo partida presupuestaria. Para la historia, aquel "OTAN de entrada NO" que luego si eso ya hablamos, y las Malesa, Filesa y Time Sport. El antecedente inmediato del 3% de Convergencia, de las cuentas a lo Al Capone del ciudadano Bárcenas o de esos crowdfunding que bajo el terrible hedor de la sospecha, rinden más que el vino aguado en las bodas de Galilea.

Y luego plantamos el culo ante el televisor...

La cagamos con el sustituto. Solo a nosotros se nos ocurre escoger a un paranoico que se fugó de Quintanilla de Onésimo disfrazado de personaje de Chaplin. En dos legislaturas no se recuerda una mala verdad escapada de los labios de don José María. Del trío de las Azores y de sus consecuencias, mejor no hablamos. Dicen que las fosas sépticas apestan cuando alguien osa removerlas.

Y luego plantamos el culo ante el televisor...



De postre, suflé de bobo. Ni mi padre a los noventa recuerda un tipo más inepto al frente del gobierno. De por medio, aquellos cuatrocientos euros que sobraban y un montón de pardillos que por prejuicios, por codicia o por simple vagancia, decidieron creerlo.

Y luego plantamos el culo ante el televisor...

A Rajoy casi me lo salto. No sabe, no contesta y cuando lo hace es para ratificar la primera afirmación. Iba a decir que no dio una a derechas. Me arrepiento, a derechas las dio todas y todas mal. Por el camino, una banda de pijos con uniforme hipster decidieron hacer un alto en el gimnasio o en sus clases de bailes de salón, para unirse a la insurrección honesta de mis queridos perroflautas. En el viaje tomaron por compañía a una manada de señoritas bien, entendido el término como femenino de señorito, con idéntica carga peyorativa que en el otro género, y no como referencia machista a un estado civil. Entre dieta de herbolario, no vaya a ser que la celulitis empiece a hacer de las suyas (o sea, fíjate que drama) y operaciones de estética que las patas de gallo quedan muy feas cuando se van cumpliendo años, ellos y ellas, se enteraron que los banqueros nos robaban y que los partidos no nos representan. Qué descubrimiento. Se manifestaron dos veces. En la primera conocieron el sabor del miedo, al comprobar que esto no era una fiesta universitaria de estudios con doble titulación, que la vida iba en serio como diría Gil de Biedma y que los polis pegaban fuerte y de veras. En la otra reclamaron una paga extra; la suya, claro. Y se alistaron ilusionad@s a los nuevos partidos. Debe molar mucho eso de sentirse revolucionari@ con músculos anabilizados y prótesis de silicona. 

Y escucharon los informativos del 24 Horas, los debates guionizados de la Sexta y los documentales de la Dos, visitaron expos underground o teatros presuntamente alternativos, porque est@s chic@s siempre fueron gente instruida.

Y luego plantaron el culo ante el televisor...



Y qué decir de los artistas y de esos intelectuales bajo palabra de honor que se movilizaron contra la OTAN, contra la invasión de Irak, contra Israel… Hicieron fortuna y se la llevaron a paraísos fiscales por culpa de asesores sin alma. Pobres, si ellos llegan a saber que en Gibraltar no se paga, seguro que dejan propina en la Agencia Tributaria.

Y luego plantaron el culo ante el televisor... 

Y llegó el momento del cambio, el bueno, el de verdad, no como los anteriores que fueron todos de broma. Que te juro por Snoopy que ahora va en serio y que aunque los indicios muestren lo opuesto, la nueva política es diferente y esto va a ser la pera.

Y luego plantaremos el culo ante el televisor...

Más o menos así interpreto el nuevo disco de Coque Malla. Un trabajo adulto, profundo, relajado, en el que nos comunica que si de veras pretendemos modificar este jodido mundo, empecemos por nosotros que para eso no hacen falta más normas que las de la propia voluntad; que expulsemos a los mercaderes del templo y a los clérigos de los mercados; que dejemos de representar la felicidad con la función de consumo y de asaltar las calles por el triunfo de un equipo de fútbol o por la final de un estúpido concurso televisivo; que permitamos a los niños ser niños y a los viejos viejos, sin convertir a los primeros en aprendices de genios y sin recluir a los segundos en asilos de mierda, aunque ahora los denominemos residencias para la tercera edad; que no compremos en domingo, ni más de lo necesario; que firmemos la paz con la naturaleza y hagamos la guerra a muerte a quienes intenten herirla.



Lo expresa con maestría en El cambio interior, una pasada, y lo suplica en Santo santo, una oración laica que suscribo hasta en las notas musicales. Entre tanto fatalismo añade un halo de esperanza. Porque toda esta pesadilla se vuelve mucho más llevadera cuando, de vez en vez, y bajo la hojarasca de este tiempo absurdo, encontramos alguien que nos hace sentir, como si fuéramos El último hombre en la Tierra. La canción que da título a un cd por el que compensa dimitir de la piratería y pagar el rescate de un puñado de euros. Los vale.

Perdón por el rollo que ustedes son inocentes. Mi admiración más sincera a quienes superando este incurable pesimismo crítico, hayan soportado leer hasta aquí. En mi descargo admitan que sale más barato desahogarse en un blog que duplicar la dosis semanal de psicoterapia. Feliz #VDLN, feliz semana. Salud y libertad.

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Comentarios

  1. Joder, Rafa. Joder. Me dejas sin palabras, otra vez. A la espera de escuchar las canciones, me quedo boquiabierto con tu texto...
    Volveré a comentar cuando lo escuche. Un abrazo

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    1. Gracias José María. Feliz lo que queda de semana.

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  2. Te superas cada viernes! Como ya te dije el viernes pasado, no sé si me gusta más el texto o los temas, aunque esta semana me traes a Coque Malla y ahí, ya me has acabado de conquistar! Texto increíble y discazo del Sr. Malla, soy muy fan! No se puede pedir más para terminar una semana de locura! Gracias! Disfruto mucho con tus VDLN!

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    1. Coque me gustaba cuando era joven y ejercía de joven (quizá porque yo casi lo era) y ahora en la madurez (quizá porque yo debiera serlo). Feliz semana. Mil gracias por tu comentario.

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  3. 👏👏👏👏👏 Por el texto, la música y por decir las cosas sin filtros.

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    1. Mil gracias por tu comentario. Los filtros nunca fueron lo mío cuando escribo algo.

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  4. lo has clavado Rafa. Nunca ha habido democracia.La oligarquia franquista hizo el transpaso a la oligarquia de partidos, con borbón incluido,todos se reconvintieron y se repartieron las prebendas. No hubo ruptura demcrática. Nos colaron una constitución con autonomías incluidas para colocar a los sgundones.Jamás he votado y ahora me parece hasta inmoral votar . Yo te voto y con mi voto te ratifico para que sigas robando y un huevo, No hay solucíon,Desde el primer presidente hasta el último, tenían que estar en la cárcel por crímenes de "lesa patria". Pero vivimos en el país del "vivan las caénas" . Mejor oir a Coque Malla . gracias y feliz semana

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    1. Una vez más coincidimos en casi todo. Gracias por tu comentario.

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  5. Para bien o para mal, se acerca el verano. Y todas estas cosas se dejarán de nuevo para el próximo curso.

    Feliz #VDLN

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    1. Y luego el otoño, y el imvierno, y la primavera...

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