Anna Phoebe. Porque quiero ser ciberatacador. #VDLN 160

En mi viaje sin retorno hacia ningún destino, afrontaba uno de los peores momentos desde que me convertí al pesimismo. Incluso se paseó por mi cabeza el viejo lema punk de los setenta que tomé por bandera adolescente: «Somos anti todo». Razón poseíamos en aquella época, porque nada conozco que empiece a merecer la pena. Pese a mis expectativas, la manifestación animalista del sábado en Madrid, tampoco sirvió de mucho alivio. La imagen de políticos pertenecientes a coaliciones en cuyos programas no se mienta una palabra contra la tauromaquia, regalando selfies a la concurrencia, y la consagración de personajes que ven en el movimiento, el mejor modo de postularse como concursantes a la Isla de los famosos cutres, o a cualquier otra similar obra de arte, terminaron de definirme. Por momentos me consideraba tan antitaurino como anti-antitaurino. ¿Qué pinto yo aquí, entre tanta gente? ¿Qué hago yo en ningún lugar entre ácratas que se afilian a un partido, antiespecistas que consumen carroña de mamíferos o demócratas que llaman paraíso a la Venezuela de Maduro o a la Corea del actual monarca de la dinastía Kim-Jong? Me acordé de Fernando Arrabal, el del Grupo Pánico y el mileniarismo, cuando se confesaba tan anarquista como para mostrarse contrario a los postulados de los seguidores de Proudhon. Quién sería el idiota que inventó los «ismos», etiquetas que nos uniforman y que terminan por convencernos de todo lo opuesto a lo que la razón sugiere. A quién hay que matar por confirmar que hasta el diccionario nos estafa, y que ideología no viene de idea, sino de ídolo. No cabe la esperanza, la libertad se vuelve quimera si compartes especie con seres que sueñan con una foto junto al líder, para colgarla orgullosos en la red social de su preferencia. No hay solución frente a eso que llamamos sistema, la imagen de nosotros mismos, porque de veras nadie lo discutimos y solo pretendemos mejorar la posición relativa que en su seno nos corresponde. El resto es adoración, imagen, moda, postureo, como tiende a decirse ahora, en la neolengua propia de este tiempo absurdo.

Foto: Jordi González

Y en esto que a mitad de la calle Mayor, mientras intento escaquearme de una pancarta que para variar me tocó, vas y me escribes. Y preguntas que si me he enterado de lo del ciberataque. Que han paralizado Telefónica, la Renfe, centenares de empresas… Y se me ilumina el rostro, creo que hasta la mente. Me acuerdo de Kaczynski, otro sin sitio al que también toman por loco, y de su «golpear donde duele». Me decepciono en parte, cuando respondes que Santander y BBVA, resultaron indemnes. Vaya por Dios, pandilla de aficionados que ni siquiera han sido capaces de cargarse la Administración. Tú te asustas por lo de los hospitales, pero te tranquilizo al recordarte que no se conoce espacio más inseguro, para un enfermo grave, que un lugar repleto de fármacos y doctores. Y descubro mi verdadera vocación: quiero ser ciberatacador. Y quiero destruirlo todo. Y coger a los gatos, incluso a ti, si es que de veras existes y te dejas, y tumbarme en la hierba a contar las hojas de los árboles. Sin móvil, sin coche, sin ordenador, sin imbéciles, sin maestros que nada enseñan; sin futuros que agobian y sin pasados que atormentan. Solo un libro en blanco con miles de páginas… que rellenar con millones de letras. Y si por medio se cuela algún beso, de alguien que merezca la pena, tampoco lo voy a rechazar (mejor el tuyo, a qué engañarnos). Y con el violín de Anna Phoebe, para calmar al silencio, cuando los oídos se hastíen de escucharlo.



Feliz #VDLN, feliz semana. Salud y libertad.

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Comentarios

  1. Excelente escrito. solo decirte que nuestro admirado Arrabal es también taurino de acuerdo que el ciberataque se quedo muy corto ¡que se vaya todo al carajo de una vez!Un abrazo y feliz semana.

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    1. Conocía el gusto de Arrabal. A ver si hay suerte con el siguiente ciberataque. Gracias por el comentario, un abrazo.

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  2. No puedo decir otra cosa que: me ha encantado!!!!!
    Feliz semana

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    1. Ni yo otras diferentes que me alegro y gracias.

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  3. Creo que la mayoría cuando se entero del ciberataque reacciono como tu. Al final hasta esperábamos mas. La música, como siempre, genial. Buena semana!

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  4. Tienez razón, nos consolaremos con la música a falta de otra cosa. Feliz semana

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  5. Lo comparto, has escrito una entrada beligerante y cañón. Así me siento muchas veces yo, aunque tengo la oportunidad de escapar al pueblo y perderme entre pájaros, flora, cascadas, ríos, el bosque y el silencio, sin apenas internet y casi ni la radio se escucha, cada vez me cuesta más volver del paraíso al mundo.
    Un saludo y feliz semana.
    Por cierto, la música para escucharla con tranquilidad. Maravillosa.

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