Marco Beltrami. Snowpiercer. #VDLN 157

Hay días en los que te sientes lejos de todo y de todos, en los que miras alrededor y esperas que aparezca Iturriaga para indicarte que se trata de una broma, una grabación de la versión navideña de Inocente, inocente; o un vídeo de algún «youtuber» idiota, de esos que encuentran ingenioso llamarte en las narices «cara anchoa». A lo lejos, la constatación de un expolio: tipos de traje caro y señoras con olor a Clive nº 1 que nos roban, nos robaron y nos seguirán robando, mientras discutimos cuál de entre las dos españas de Machado, escogemos para que nos vacíe los bolsillos. Y la gente discutiendo que si derechas o izquierdas, que si fue penalti y que si Messi o Ronaldo. Y envidias a los vecinos pon el buen uso que unos kilómetros al norte, supieron darle en su momento a la guillotina.




Te asqueas porque el mismo tiparraco que se inventó la amnistía fiscal y te sube los impuestos, fundó un despacho de lujo, junto a su hermano y al antiguo irresponsable que dirigía la Agencia Tributaria en tiempos del de las armas de destrucción masiva. Uno de esos sitios bien, con dirección de correo en la calle Velázquez, segurata en la puerta y secretaria buenorra, en cuyo objeto social debe figurar el tráfico de favores. Y percibes que los que nacieron como alternativa, los que se mojan los labios para hablar de la gente, y que bajo el delito de apropiación indebida, usurparon lo mucho bueno del 15M; andan más preocupados de demostrar lo listos que se reconocen, que de servir a los que cometieron la torpeza de votarlos. Y luego va y remata el bobo de las coca-colas. Y comprendes que el juego consiste en dilucidar, en el nombre de un falso feminismo que apesta a macho, el suyo, cuál es el que coloca a la novia. Cómo si no se bastaran ellas solas. Que aquí mucha igualdad y mucha leche, pero al final la partida se juega entre un par de tíos que se creen superastutos. Lo de Doña Susana y los suyos, o lo de los radicalmente moderados Ciudadanos, mejor lo dejamos. De pequeño me enseñaron a no maldecir de los muertos.

Y yo sin poder expresar lo que pienso, porque los mismos delincuentes que aprobaron la Ley Mordaza, me enviarían sin demora a acompañar a Casandra, la chica que saltó a la fama por publicar cuatro chistes de gusto discutible, sobre un criminal que ascendió a los cielos por la vía inesperada. Y a cierta edad, no anda uno ya para esos trotes. Que no, que no contéis conmigo para el asunto de las cacerolas, porque los chorizos, aunque yo no los coma, dicen que se guisan mejor al cálido fuego de una hoguera. Y que me da vergüenza como unos mercenarios de azul, a los que pagamos entre los contribuyentes, protegen una sede que debieran asaltar para detener a todos, en el nombre del Derecho y la decencia.




Ante semejante panorama te refugias en lo personal, en ayudar sin esperar recompensa a quien se empecina en demostrar que no lo merece. Y te pegas otra hostia, de las que duelen. No por ti que en nada te afecta, sino por la percepción de fracaso que te envuelve. Y regresan imágenes del pasado. Como en el viejo tema de Héroes: siempre la misma función, el mismo teatro, el mismo espectador. Y te preguntas a ti mismo ¿cómo pude tener tan mala suerte de nacer aquí y tan imbécil?

Luego te acuerdas de Snowpiercer, una peli coreana de 2013, que en clave distópica narra la historia de toda la historia. La acción se sitúa en un futuro inminente, tras una glaciación artificial, consecuencia de los esfuerzos tecnológicos por combatir el cambio climático. Ese que los que no quieren verlo, dicen que no existe y que forma parte de un proceso tan natural como la alternancia entre el día y la noche. La vida en la Tierra se volvió inviable al aire libre. Los únicos supervivientes viajan en un tren que nunca se detiene, una especie de microplaneta que reproduce cada uno de los estamentos sociales, desde los parias hasta la casta dirigente. Los primeros malviven en los últimos vagones, hacinados, sin otra finalidad que servir de mano de obra y reproducirse para garantizar el mantenimiento del mal llamado homo sapiens. Los segundos, navegan en la opulencia, disfrutando de todo tipo de placeres. La situación se torna insostenible y los oprimidos, con un caudillo al frente, intentan tomar el mando. Lo consiguen por la fuerza, al precio de mucha muerte. Cuando el líder rebelde alcanza la cabecera del convoy, descubre que el argumento ya estaba escrito, que obedecía a un plan trazado por el jefe para escoger a su sucesor, ante la inminencia de su fallecimiento. La revolución soñada, solo era una estrategia de la élite dominante para que nada se alterase y el tren siguiera marchando sin pausa. Final demoledor, con una puerta abierta a la esperanza: la libertad no consiste en alcanzar el primer vagón, sino en hacer descarrilar la máquina; en destruirlo todo y permitir a la naturaleza comenzar de nuevo.




Con dirección de Bong Joon-ho, la música de Marco Beltrami, no desmerece. Les ofrezco un par de muestras: el trailer original y la versión de uno de los temas principales de la película que, al violín de Sandy Cameron, extremece. Espero que les gusten.


Feliz #VDLN, feliz semana. Si queremos que mis habituales deseos de salud y libertad se vuelvan algún día posibles… Ya saben, como en Snowpiercer, qué parezca un accidente.



PDT: Para quienes se manejen con el inglés, nivel entender a pelo los diálogos, aquí tienen un enlace en el que poder contemplar entera la peli.


Para ver las reglas y las canciones propuestas por el resto de participantes en este juego de blogs, pulse el botón.





Comentarios

  1. Ánimo, hombre. La cuestión no es qué trozo de la tarta te toca en esta sociedad; sino cómo cambias la receta.

    Feliz #VDLN

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En eso andamos, en buscar ingredientes para un nuevo guiso. Feliz semana.

      Eliminar
  2. España, rota, podrida,arruinada y quebrada. La consecuencia del régimen del 78.

    ResponderEliminar
  3. Desde que comenzó la crisis y saltaron los casos de corrupción y el aprovechamiento de los cargos para el enriquecimiento personal, decíamos algunos que había que cambiar de país porque hay un olor insoportable, así que nos iríamos a Portugal, en especial porque lo tenemos al lado y al menos nos desintoxicaríamos una temporada.
    Da pena, pero tiene que haber una catarsis, o eso espero, que nos introduzca de verdad en el grupo de las democracias occidentales, del que estamos a años luz.
    Feliz semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ojala, yo soy algo más pesimista. Feliz semana.

      Eliminar
  4. Es lo que pasa cuando se llama democracia a una dictadura encubierta...Pero no está todo persdido, o eso, o yo soy demasiado positiva...La peli me parece interesante, y la música muy buena!! Feliz semana!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si te soy sincero, desde lo colectivo no le veo salida. Quizá por ello la busque desde la reclusión en mi mundo. Feliz semana.

      Eliminar
  5. El violín me encanta. Me recuerda a mi época de conservatorio, cuando era pequeña y soñaba y soñaba, tocándolo, esperando un mundo mejor del que me estoy encontrando...así que no queda otra que ser el cambio que uno quiere ver en el mundo...Feliz semana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me quedo con esa frase, la de ser cambio. No nos queda otra. Feliz semana.

      Eliminar
  6. He cambiado de país, de hemisferio, de continente... miro alrededor... y veo que es más de lo mismo... el ser humano no aprende, ni tiene memoria, y como en una cinta de moebius continúa a repetir una y mil veces los mismos errores...

    Tal vez sea inevitable que el tren descarrile y todo vuelva a empezar... ¿tal vez mejor? ...esperemos.

    La música estupenda como siempre, la película la buscaré... que tengas una muy buena semana, un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sin cambios tan drásticos en lo geográfico hemos vivido un proceso parecido. A la espera de que el tren descarrile, decidí construir mi propio vagón. Feliz semana, besos.

      Eliminar
  7. Yo ya he comprobado que donde vayas más de lo mismo aunque quizá aquí ya sea descarado, pero como dice un artista como El Chojin, nos escudamos en los refranes y de ahí no salimos, en cuestión en el "más vale malo conocido que...". Feliz semana!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Coincidimos. Solo hace falta mirar alrededor. Feliz semana.

      Eliminar
  8. Menos mal que tenemos la música para intentar "olvidar" a la panda que tenemos de gobernantes, porque vaya tela...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La música, como el arte en general, es un sedante. Menos mal. Feliz semana.

      Eliminar
  9. Cuanta razón en tus palabras!!! Y qué triste que todo esté así!!! Siempre nos quedará la música!!! Ánimo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Lo más heterodoxo