Décima Víctima. Almas perdidas. Vdln 9.


Alistado sin demasiado entusiasmo a la celebración colchonera, navegaba sin rumbo por el Madrid viejo; el del centro; el que me gusta. Lo que el hambre no consigue, resulta presa fácil de un remate de cabeza. La injusticia repetida la curamos en casa, mientras el gol de un millonario moviliza multitudes. Así nos va.  

A la entrada del parking, rebusco entre la espesura del bolso, el ticket que me ahorre un día entero de estacionamiento. En los flancos, una pacífica milicia de mendigos se disputan un lugar en el que refugiarse de la noche. Si en la calle, las camisetas rojiblancas resultaban acogedoras, al acceder al sótano, reaparece la familiar sensación de visitar el infierno. La genética me obsequió una timidez enfermiza. A veces la venzo en un arranque y, sin comprender de modo exacto el mecanismo, me muestro capaz de entablar charla con cualquiera. Mejor si es desconocido y mucho más cómodo si domina la intuición de no volvernos a ver.

 Yo no nací así. Hubo un tiempo en que como todo el mundo, tenía trabajo, coche, casa y un marido cabrón. Los perdí por este orden cuando los hijos de puta de una multinacional, me pusieron sin aviso de patas en la calle. Me pilló mayor y en mala época. Después, todo llegó rodado. Era como tú. Y como tú, tenía la percepción que primero venían el alcohol y las drogas y luego el asfalto. En mi caso, al menos en mi caso, sucedió a la inversa. 

 



Tras disputada pelea con un arrugado billete de diez euros, el cajero automático escupe con desgana el cambio y el recibo. Me acomodo al volante y por ese defecto de traducirlo todo a canciones, se me clava en el cerebro un olvidado tema de 1982. En mi aislamiento, consumo los minutos para evacuar sin sobreprecio, ese pesebre de coches con tarifa de guía michelín. ¡Otra vez a la caja! 

Décima Víctima, a medias con Triana, fueron (son) la mejor banda española conocida. Nacieron en los primeros ochenta, a la sombra de los Auserón y de aquella Olvido que pronto se olvidó de sus orígenes. La fama, la pasta y un novio capullo tuvieron la culpa. Como casi todo lo que merece la pena en este mundo, vivieron poco y deprisa. Carlos Entrena, el cantante (ex-Ejeutivos), y los Mertanen  los hermanos suecos de Las Rozas , solo en lo musical. José Brena, batería, en el estricto sentido del término. Mala suerte, amigo. Padecieron el estigma de la Joy Division. Pero su talento, sus melodías envolventes y sus exquisitos textos, desbordaban la burda copia de genios extranjeros. Estáticos sobre el escenario y con Carlos recitando a lo crooner, fueron ese grupo maldito, de culto, del que todos hablan pero no compran sus discos y hasta se escaquean de asistir a los conciertos. 

Alcanzaron gloria relativa con  "Tan Lejos", una propuesta tan oscura y melancólica como brillante. No la suficiente para vivir del oficio. Por eso y por la necesidad de buscarse la vida fuera de Madrid, lo dejaron. Mi preferido fue siempre este corte que hoy propongo. En su época lo amaba, pero no lo comprendía. Demasiado joven. El tiempo, el jodido tiempo, me enseñó a sentirlo como propio. A fin de cuentas, todos somos o hemos sido alguna vez, Almas Perdidas.

Presento dos versiones. La grabada en estudio y un directo en el añorado Musical Express de Angel Casas. Mejor la segunda aunque por las limitaciones técnicas de aquellos años, casi no se entienda la letra. Los vídeos carecen de calidad. Disculpen. Es lo único que conseguí robar de la red. El peaje por pertenecer a una humilde minoría. 




Poema:

Derrotados que al clarear el día
buscan luz para poder dormir,
esperando con la mente aturdida
que la suerte les sonría al fin.
 

Vagarán con el dolor,
vagarán con el dolor.

Entre el odio de un mundo de miseria,
pasearán con su resignación
por el cauce de las almas perdidas,
deambulando hasta que salga el sol.

Vagarán con el dolor,
vagarán con el dolor.

Han tejido ideas que entrecruzan,
los proyectos que no alcanzarán.
 
Si su vida se basa en la desgracia,
el futuro es una maldición.

Vagarán con el dolor,
vagarán con el dolor.



Buen viernes, buen finde. Que disfruten ambos. Salud.

 

Comentarios

  1. Esto me trae a la cabeza que hace años tenía la obsesión de que iba a acabar mendigando en la calle. Esa idea dirigió mis actos y me armé de seguridad. Ahora, con la edad, me doy cuenta de que el destino es insondable y de que en cualquier momento puede sobrevenir la desgracia. Oremos hermanos. Indagaré X víctima, no les conocía. Gracias por tu sabiduría.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Indaga, indaga. Textos excelentes aunque ... un poco tristones.

      Eliminar
  2. Inevitable. Cada vez que escucho a Décima Víctima me acuerdo de tí. Minoritario... Culto... Elegante... Melancólico... Profundo... Estás en posesión de dos cualidades imprescindibles para escribir: una forma diferente de mirar y la capacidad de convertirla en palabras. Aprovéchalas. Estás a tiempo. Solo hace falta que te lo creas. Tus poemas, brillantes.¿Te das cuenta como es verdad que te sigo? Un beso.
    Miriam.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aunque soy consciente que te puede la amistad, esos piropos de mi escritora preferida son un sueño. Me vas a poner rojo. Bueno, más. Gracias por el seguimiento. Otro beso.

      Eliminar
  3. gracias por traerlos, no los conocia de nada y gracias también por esas palabras que provocan emociones e inquietud ante un futuro incierto.

    besos.

    ResponderEliminar
  4. Ayyyyy. ¡Qué bonito!
    Ampi

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Falsa. Que tú esto ya te lo sabes. Je,je,je,

      Eliminar
  5. No conocía para nada a este grupo. La letra de la canción es magnífica, creo que todos en algún momento nos hemos sentido como esas almas perdidas, vagando hasta que alguien o algo nos encontró.
    Otro gran descubrimiento en tus VDLN!
    Un saludo y buen fin de semana :-)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Lo más heterodoxo